miércoles, 15 de febrero de 2012

La Travesía de los Hongos

La Travesía de los Hongos - Max Odell - Agustín Raselli - Juan Manuel Raselli

“Andar por ahí arriba, siempre es una fantasía”

Estuvimos con Max Odell y Agustín Raselli, que junto a Juan Manuel Raselli realizaron una travesía larguísima, de locos, pero muy relajada. Comenzaron relatándonos que “…la idea surgió hace un montón de años, con el primer cerro que fuimos ahora, que es un cerro que aparentemente no tiene nombre, ni ascensiones. Que es hermoso, es como un minitorre”
Un amanecer sobre una repisa de nieve con vista a los hielos continentales.
Un amanecer sobre una repisa de nieve con vista a los hielos continentales.
Entre los días 18 y 25 de enero, con una brecha de buen clima, Max, Agustín y Pipa estaban listos para salir cuando llegó al pueblo la noticia del accidente de Carlyle Norman, la escaladora canadiense de 29 años que se accidentó en la Aguja Saint Exupery. “…la duda fue si armábamos el equipo necesario para el rescate o para escalar, para hacer la travesía…”
Hasta último momento no terminaron de armar el equipo, hasta que salió el equipo de rescate con otros escaladores y ellos partieron para adentrarse en los cerros y alejarse un poco del pueblo, relajarse y vivir una verdadera aventura. Con mochilas de 20kg con todo el equipo necesario, mayormente para escalar sobre hielo, y comida para 5/6 días.
El comienzo de la expedición.
La Cachaña: ¿…y cómo se llama el primer cerro que querían subir?
Max Odell: Y no sé, no sé como se llama… Está atrás del Cerro Grande.
La Cachaña: ¿No tiene nombre?
Max Odell: Lo buscamos en internet pero no lo encontramos.
Agustín Raselli: El que nosotros pensábamos se llama Luca, pero es otro, este está al lado del Cerro Luca.
La Cachaña: ¿Entonces qué recorrieron?
Agustín Raselli: Salimos del pueblo, dormimos en Toro, de Toro fuimos al Luca…
Max Odell: Al…
Agustín Raselli: Bueno, al falso Luca o al que íbamos nosotros…
Max Odell: Al Minitorre, vamos a decirle Minitorre.
Agustín Raselli: Bueno, al Minitorre… Dormimos abajo del último hongo del Minitorre…
El Minitorre, muy parecido al Cerro Torre con el hongo de hielo en su cumbre.
El Minitorre, muy parecido al Cerro Torre con el hongo de hielo en su cumbre.
La Travesía de los Hongos.
Así comenzaron a contarnos la experiencia, casi restándole importancia, sin saber qué parte podía interesarnos conocer y ya habían bautizado un Cerro.
Max Odell: Empezar con ese Cerro surgió hace como 14 años con otro amigo, después intenté con Agustín hace un par de años y nada…
La Cachaña: ¿Qué pasó?
Agustín Raselli: Nada, mal tiempo, llegamos hasta ahí y nos bajamos…
Max Odell: Y después, ya que se subía a ese, era el delirio de seguir, haciendo la travesía y terminar en el Torre. Ir del Minitorre al Torre, que siempre parecía algo super exagerado, pero bueno, como íbamos a encarar, dijimos si, encaramos todo.
La Cachaña: ¿Cuántas cumbres subieron?
Max Odell: Subimos ese, el Doblado, el Ñato, las tres Adelas y el Torre por la cara Oeste. Y si… 7 cumbres en 7 días.
La Cachaña: Pasaron dos noches hasta estar en una repisa debajo del Minitorre, ¿cómo siguió?
Agustín Raselli: A la mañana siguiente hicimos cumbre en el Minitorre.
Max Odell: Bajamos al glaciar por el mismo lugar y cruzamos por abajo del Cerro Grande al Doblado, subimos el Doblado, el Ñato y dormimos ahí, en el col (punto de unión más bajo entre dos montañas) del Ñato y la Adela Sur. Al otro día traveseamos todas las Adelas y bajamos al col de la Esperanza. Que eso fue muy interesante porque no teníamos un dato de nada y esa bajada fue bastante interesante encontrarla, rapeles, sin saber dónde vas y todo eso…
Agustín Raselli: Ese día dormimos en el casco del Torre.
La Cachaña: ¿Qué es el casco?
Agustín Raselli: Es el primer largo duro de la Oeste del Torre.
Max Odell: Ahí llegamos y dormimos debajo de eso. Al otro día, subimos el casco, el resto y llegamos hasta la cumbre y volvimos al mismo lugar a dormir. Al otro día bajamos de ahí, por el circo de los Altares, hasta la laguna de los Skies y después, de la laguna hasta El Chaltén.
Agustín Raselli escalando sobre el hielo vertical.
Agustín Raselli escalando sobre el hielo vertical.
La experiencia del Cerro Minitorre.
Max Odell: La realidad es que el Torre era como el postre y el objetivo principal era ir al Minitorre.
La Cachaña: ¿Qué altura tiene?
Agustín Raselli: 2.650 msnm más o menos…
Max Odell: Según tenemos entendido no tiene nombre ni ascensiones. Es un cerrito que cuando venís de Paso del Viento se ve, es increíble, es re lindo. Se ve del hielo también, y los días nublados  un montón de gente se confunde, piensan que es el Torre. Cuando están todas las montañas tapadas y esa, como es un poco más baja, se ve a veces… Vos vas caminando por ahí y si no estás muy atento, ves una torre así, con el cucurucho de nieve arriba y parece el Torre. Si conocés bien no, te das cuenta que no es. Si estamos atrás del Grande… Andar por ahí arriba, siempre es una fantasía. Terminar en el Torre era el cierre perfecto, pero era bastante ambicioso ese plan.
La Cachaña: ¿hay momentos en los que se siente miedo, o adrenalina?
Agustín Raselli: Siempre hay momentos de miedo y adrenalina, ni hablar.
Max Odell: También, nosotros tres fuimos muy relajados, eso ayudó a que todo salga muy fluido, no había un objetivo que si o si teníamos que subir, que lo íbamos a dar todo y no importaba nada…  Si no que era… Vamos a ir, a ver hasta dónde llegamos, disfrutar de la salida, alejarnos del pueblo un rato y estar en las montañas. Y a así fue. Por eso nos sorprendió mucho la reacción cuando volvimos, que estaban todos tan contentos y después… ¿Viste?… Te cruzás con alguien y te felicita… Y la verdad que nosotros… Fuimos a pasear… Tuvimos suerte que salió todo tan bien.
La vista de la cara oeste del Cerro Torre.
La vista de la cara oeste del Cerro Torre.
El panorama único de la travesía desde la cumbre del Cerro Torre.
El panorama único de la travesía desde la cumbre del Cerro Torre.
Los vecinos chaltenenses definen lo que para ellos fue un paseo entre amigos y una aventura divertida sin grandes atenuantes para el mundo de la escalada, pero para el resto de los mortales que no tenemos conocimientos técnicos ni gran experiencia en las montañas, parece una hazaña sin precedentes, algo que ningún otro ser humano sobre la tierra se había animado o, simplemente, pensado en realizar.
Max, Agustín y Juan Manuel volvieron al pueblo contentos y cansados luego de su paseo por las nubes, con los recuerdos de un montón de momentos que recordarán por la fluidez y alegría con la que se movieron en los cerros, como grupo y como amigos, en una salida para despejarse y olvidarse un poco de las preocupaciones cotidianas de El Chaltén… Y bueno, ya que estaban por ahí, dejaron algunos recuerdos, aunque bien podríamos calificarlos de records, dignos de destacarse en los libros de la historia de nuestras montañas.
Fuente La Cachaña

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