lunes, 29 de noviembre de 2010

Intento a la vía Whillians-Cohcrane de el aguja Poincenot (650 mts. V, 60º) - El Chaltén - Patagonia

Revisando mis archivos encontré una nota sobre el intento a la Poince del 2006, me pareció divertido así que ahí va:
Nuestro recorrido, unos 150 mts sobre la vía.


Otra temporada en Patagonia

Luego de sufrir el mal tiempo, las largas aproximaciones y los fríos vivacs, algo aprendimos la temporada pasada en patagonia, paciencia, perseverancia y humildad. Este año volvimos con ganas de más, esta vez con Sergio Silva y Pájaro Yunes. El Chaltén es a mi punto de vista la meca de la escalada alpina en nuestro país, es imposible resistirse a visitarlo, el solo contemplar esas agujas salvajes y perfectas paga toda excursión.

Pájaro, yo y Sergio

La idea de este año era intentar la vía Whillians-Cohcrane de el aguja Poincenot (650 mts. 5, 60º). Así que el día 31 de enero nos encontramos almorzando en la laguna de los 3 listos para subir a paso superior donde vivaquearíamos para intentar escalar al día siguiente.


Vivac ilegal en paso superior

Luego de encordarnos comenzamos el ascenso, al cabo de 3 hs. estamos en la “escalera al cielo”, el último tramo antes del paso, es una rampa de nieve de 60º + o – en donde no se ve nada sobre ella solo el cielo. Antes de encararla nos tomamos un pequeño descanso, es mi primera oportunidad de observar bien la Aguja Poincenot desde un ángulo donde no la había visto nunca, es más linda desde acá arriba! Sin embargo da la impresión de no ser tan alta, es increíble como te engaña la perspectiva en estas montañas, si no fuese porque el día anterior logramos ver, desde nuestro campamento base a través de un largavistas, a unos escaladores en la vía, me hubiese dejado llevar por esta inocente ilusión. Se veían solo dos puntitos en medio de la rampa de nieve, lo único que indicaba que eran escaladores era que se movían!

A las 18:30 hs. llegamos a paso superior, hay 5 cuevas de hielo, todas ocupadas, por lo que decidimos vivaquear en una hermosa repisa unos 15 mts. sobre el glaciar, la vista es inmejorable, desde nuestra bolsa veíamos el Fitz, todas las agujas de la derecha, el glaciar y un cielo estrellado. No soplaba una gota de viento, nuestro ánimo era el mejor, creo que todos internamente sabíamos que mañana era nuestro gran día, la aguja nos iba a dar una oportunidad. No esperemos más! A comer y a dormir.

El despertador nos despierta a las 2:30 hs. de un salto salimos de nuestras bolsas, nos vestimos y hacemos el desayuno, actuábamos como máquinas, casi ni nos hablábamos, la excitación poco a poco se nos iba subiendo a la cabeza. Noto que han aparecido bolsas de dormir por todos lados, son escaladores que volvieron de sus escaladas durante la noche, pese al ruido que hacemos ni se mueven, me imagino lo cansados que deben estar.

Aproximando por el glaciar con la rampa de fondo

Un hora después ya estábamos en el glaciar, camino a la Poincenot. El glaciar estaba duro por el frío nocturno, avanzamos rápido. Llegando a la rampa Whillians nos cruzamos con una cordada de brasileros que se vuelven debido a la imposibilidad de cruzar la rimaya que da inicio a la vía. mmm… ¿Cómo estará la rimaya? Es una vieja duda que vuelve a instalarse en mi cabeza, ¿cómo la vamos a pasar?
Llegamos a la base de la aguja, debajo de la rimaya, y vemos dos escaladores que están rapelando, decidimos esperar un rato a que aclare, la rimaya es inmensa y con la oscuridad no vemos por donde podemos encararla, tal vez estos escaladores nos den información.

Superando la rimaya por arriba

Media hora después ya está visible, los dos escaladores nos recomiendan que intentemos la rimaya a unos 50 mts. de ese lugar, allá vamos! Luego de montarnos sobre ella comenzamos a travesiarla para llegar a la rampa, es una gran pendiente, esto me genera dudas, ¿Por qué traje solo una piqueta? Me enojo conmigo mismo, fue una gran error, eso me hace avanzar más lento e inseguro. A tan solo 20 mts. De la rampa el hielo se hace inestable, por lo que nos vemos obligados a subir hasta alcanzar la pared sobre nosotros. Armo un relevo en la nieve y Sergio remonta esos 40 mts. Es un largo difícil, es muy vertical y la inconsistencia de la nieve le impide a mi amigo poner algún seguro. Ya en la pared los tres, en un relevo, estamos lejos de nuestra vía, tenemos que travesiar para retomarla. Encaro ese largo por unas lajas inestables que no invitaban a tocarlas mucho. Primero intento con los grampones puestos, inmediatamente me doy cuenta que es muy engorroso y lento, por lo que me los saco y sigo con las botas. 60 mts. en travesia nos dejan a solo 5 mts. de la rampa. El tiempo no es óptimo, comienza a soplar y las nubes nos esconden el Fitz, y luego el glaciar.

Encontramos la rampa con muy poca nieve, esta temporada fue muy calurosa, lo que generó muchas grietas en los glaciares y achico todas las rampas de nieve, el desprendimiento de pequeños bloques de hielo sobre nuestras cabezas era continuo. Luego de un breve diálogo decidimos encarar la rampa a través de largos y no en ensamble como teníamos pensado, Pájaro y yo solo tenemos una piqueta, y pese a que la trompada a la nieve con la otra mano ayuda, es lenta y poco fiable.

Primer largo de nieve-hielo

Segundo largo en lajas sueltas pero sencillas

Hacemos tres largos más y decidimos bajar, el tiempo no ayuda, y estamos avanzando muy lento, sabemos que no vamos a llegar a la cumbre en un horario apropiado de esta forma. Luego de cinco rapeles llegamos al glaciar, y tres horas después de nuevo en campamento base, muy cansados pero muy contentos, fue una experiencia que nos exigió mucho esfuerzo. La Poincenot quedará para otra temporada.

Pasándola bien con el pájaro en una reunión

Segundo largo ya en la rampa

Rapelando, arriba la cara norte de la Poincenot



Último rapel debajo de la rimayota



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