jueves, 7 de enero de 2010

Ruta Buch Goin - Campanile Esloveno - Frey

En marzo del 2008, varios amigos de la pale ya habían subido al "Campa" por la ruta Buch Goin y todos hablaban del "monoambiente" como un punto de  refererencia. Cuando despúes yo subí con Godoy conocí el famoso monoambiente. El monoambiente es una parte de la aguja que es un cuadradito bien plano y horizontal muy simpático, de un metro cuadrado...
Hace poco leí como lo llamaban antes.
Acá va lo que escribió el que abrió la vía hace mucho tiempo:

Pared Este (ruta E. Buch - J.L. Goin) Por Esteban Buch

Durante el descenso, luego de una escalada en la ruta normal, habíamos visto con José la posibilidad de hacer una variante en la cara sudeste del Campanile, de forma de que empalme con la normal en la plaza.
Hacia allí nos dirigimos, luego de pasar una noche en el "plateau" al pie de esta aguja (uno de los lugares más hermosos de la zona).
Comenzamos a escalar desde una plataforma ubicada a unos metros del suelo en la cara sudeste de la torre. Desde allí un diedro de unos 10 metros (IV+) nos lleva a un techo, el cual constituye el paso más delicado de la ascención. Se supera con ayuda de estribos soportados por tres nueces conmovedoras, pero seguras, mientras se sea prolijo con los movimientos. El paseo debajo del techo termina con una salida en "dulfer" (V), protegida por un poderoso "bong". Luego de unos 5 metros, llego a una escama que suena a hueco pero aguanta, en donde organizamos el relevo de este corto largo. Allí José se reune conmigo.
Continúo la escalada siguiendo la fisura, hasta el punto en donde me paso a la fisura de mi izquierda (V), supuestamente asegurado por un "stopper" (qué chiquito que es!!). Así llego a la derecha de un bonito e inalcanzable nicho, lo cual me condena a meterme en una incómoda chimenea - diedro (IV+), en la cumbre de la cual instalo un segundo relevo para evitar que más adelante la fricción de la cuerda se torne insoportable . Luego llega José, trabadísimo por la mochila que lleva a su espalda.
Los últimos veinte metros tienen pocas sorpresas, trepando a lo largo de un sistema de fisuras poco verticales (IV), llegamos a la famosa plaza. Cuando José reúne conmigo, nos abrazamos y seguimos sin escándalos hasta la cumbre, vía la ruta normal. Despúes, en el descenso, se nos engancho un rappel, pero esa ya es otra historia.



        Fotos: Carlos Montagut












topo!